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Ajuste a mi perspectiva…

old-people-holding-hands2Como seres humanos, ninguno de nosotros podrá tener una relación con otra persona que no tenga una arruga o alguna verruga en algún lugar. La idea intachable de ‘felices para siempre’ sólo existe en los cuentos de hadas. Creo que hay algo de mérito a una descripción que leí una vez escrita por una pareja casada que se definían como “felices incompatibles”. A Ruth le gusta decir: “Si dos personas están de acuerdo en todo, uno de ellos es innecesario”. Cuanto antes aceptemos esto como un hecho de la vida otorgada por Dios, será mejor para ayudarnos a adaptarnos a los demás —y por supuesto a nuestras esposas— y disfrutar de estar juntos. “Felizmente incompatible” es un magnífico ajuste que podemos hacer a nuestra perspectiva hacia nuestra relación conyugal.

-Billy Graham

Nota: La idea original de esta publicación fue tomada de la bitácora de J.R. Briggs autor del libro “Cuando Dios dice que saltes, salta”. El texto aquí expuesto, fue escrito originalmente en Inglés por Billy Graham, traducido y adaptado por Jesús de Avila.

Debe Vivir el Padre pra que Viva La Familia!

 

 

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Y ahora… ¿qué sigue?

Dios!... y ahora que?

Dios!… y ahora que?

Para la mayoría de los que somos graduados (si no es que para todos), semanas o meses después del seminario, cuando parece que el cuerpo y  mente se enfrían, cuando la emoción ya no se percibe al borde de la piel –como cuando Dios nos está revelando que nos otorga una nueva oportunidad−, surge la siguiente pregunta crucial: Y ahora… ¿qué sigue?

Días después de completado el seminario, de manera repentina la mayoría nos damos cuenta de que la situación en el hogar, la relación con nuestras esposas, las circunstancias o contexto de nuestra vida, realmente no han cambiado!… de hecho, ahora que Dios nos ha quitado velos de los ojos, podemos observar que la situación es más crítica de lo que antes percibíamos. Claro que ya contamos con información vital que nos permite experimentar que la esperanza en Dios es también una realidad y a ella  nos debemos aferrar, pero, la verdad es que muchas veces (si no es que todas), al enfrentarnos a “lo mismo” en casa, y de manera específica con nuestras esposas, aunque no queremos y mucho menos lo provocamos, de nuevo respondemos como antes de asistir al Seminario. Si usted se identifica con esto de alguna forma, por favor siga leyendo.

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En verdad que no deseo cometer los mismos errores!

En un momento durante una conversación en el cual yo respondí a mi esposa con viejas y conocidas actitudes lastimosas, con gran frustración le preguntaba a Dios con voz alta: ¿Cómo es posible que teniendo clara la información necesaria y conociendo el origen de mis actitudes, así como la solución para que esto no lo vuelva a repetir, vuelvo a caer en patrones de conducta que manifiestan que pareciera que soy alguien que no ha entregado su vida a Cristo, y mucho menos ser alguien que completo e imparte el Seminario de Escuela para Padres?

Siendo un coordinador y participante activo en este ministerio, aceptar y compartir esto es vergonzoso, pero también estoy convencido de que es más que necesario, pues a través de consejerías a varones graduados, puedo confirmar que esto es un común denominador y es vital que hablemos al respecto entre varones.

¿Porque es que no podemos aplicar consistentemente lo que ya aprendimos en el Seminario de EPP, y muy especialmente cuando además de todo corazón lo deseamos hacer?

La respuesta contiene algo de complejidad porque son varios factores pasados y presentes (como aprendimos en el Seminario), que definitivamente influyen y seguirán influyendo en nuestra forma de apreciar y responder a situaciones específicas. Pero más allá de lo que está contribuyendo a que esto no cambie, existe un aspecto aprendido también en el Seminario, que si por lo menos lo recordáramos con frecuencia, podríamos prosperar grandemente en el proceso de “ser” convertidos en instrumentos de la bendición de Dios en nuestros hogares, iniciando con nuestras esposas, quienes deben ser las primeras en experimentar a Dios a través de “quienes ahora somos”, más de que es lo que estamos o no estamos haciendo.

En entrenamiento, recibiendo instruccion y practicando a traves de la repeticion

En entrenamiento, recibiendo instruccion y practicando a traves de la repeticion

El aspecto a recordar es que nuestra vida se asemeja a un partido de fut-bol, ¿lo recuerda?. Cuando iniciamos el Seminario nos colocan dentro de una cancha o campo de fut-bol, justo en el momento cuando escuchamos el silbatazo del árbitro indicando que el primer tiempo ha terminado. Vamos perdiendo por goleada y es tiempo de ir a los vestidores para recibir instrucciones específicas por parte de nuestro entrenador (Dios). Hasta aquí todo va muy bien, y de hecho después de recibir las primeras instrucciones muchos salimos a la cancha para iniciar el segundo tiempo aplicando con eficacia las nuevas órdenes, y de hecho algunos comenzamos a realizar anotaciones. Ahora estamos enfocados en seguir instrucciones para empatar y revertir el marcador.

Lo que sucede es que ahora, después de varias semanas, meses o años después del Seminario, por no recordar que estoy jugando para revertir el marcador, sigo jugando solo y como puedo, en lugar de ser alguien que asiste con regularidad a entrenamientos donde el entrenador (Dios), nos sigue dando instrucciones precisas para que podamos manifestar lo mejor de nuestras habilidades y talentos que El nos ha otorgado, y así seguir juganado con eficacia y marcando goles.

Entonces… ¿ahora que sigue?

ENTRENAMIENTO!… mismo que realizamos a través de reuniones, conferencias y talleres de SEGUIMIENTO!, donde además de seguir recibiendo instrucciones, practicamos y repetimos nuevos pases, desbordes, tácticas defensivas y jugadas, que nos permitirán primeramente en vivir enfocados en lo que es genuinamente importante, en vez de en lo que yo creo (o creemos) debe ser lo más importante.

Si no hay seguimiento (continuo entrenamiento), no hay crecimiento ni prosperidad. “Lo que sembramos, cosechamos” (Gálatas 6:6-10).

La diferencia en el campo de juego siempre la hace Dios en nosotros a través del entrenamiento. Mientras seamos graduados que invertimos tiempo, dinero y esfuerzo por y para entrenar, seremos varones que experimentemos como Dios nos convierte en los instrumentos de bendición que El quiere para nuestras familias primeramente.

Por favor recuerde que en EPP contamos con un programa de seguimiento que representa el entrenamiento necesario a recibir y practicar con regularidad. Este entrenamiento se imparte tanto a graduados o no. Este tipo de entrenamiento que se imparte a través de conferencias, talleres e implementación de reuniones de varones, esta a su alcance y puede solicitar información detallada enviando un mensaje a: correodejesus@hotmail.com

Por favor le suplico que si de alguna manera usted se ha identificado con lo que hemos expuesto en este articulo, nos haga el favor de dejar o enviarnos un comentario.

Que Dios prospere su alma,

Jesús de Avila

● Por favor recuerde que en caso de tener alguna pregunta o requerir apoyo de oración especifica, así como de consejería, estamos a sus órdenes a través del correo: correodejesus@hotmail.com

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Desafio y Bendición en Mazatlán!

EPP Mazatlan

“E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”. Lucas 1:17 ● Fogofrafía por Harvest Estudio

Hemos entrado a la recta final hacia la realización del Seminario de Escuela para Padres (Varones) en Mazatlán,  2da. Generación, los próximos días Jueves 11, Viernes 12 y Sábado 13 de Octubre. Hasta el momento más de 30 varones están inscritos para aceptar el desafío de aprender cual es la perspectiva de Dios hacia un varón padre de familia.

Damos muchas gracias a Dios por la vida y disponibilidad del Pastor Isidro Leos, quien desde su participación en el seminario, ha sido sensible al llamado del Espíritu Santo y abrió las puertas de su Congregación para que este ministerio también se implante en esta región de Sinaloa.

Aprovechamos este espacio para invitar a todos aquellos varones en la zona, pertenecientes o no de la Congregación de Torre Fuerte, así como independientemente de su denominación o religión, para que se inscriban al seminario directamente en la Iglesia Torre Fuerte que se encuentra ubicada en la Avenida Juan Carrasco 111-A, en la Colonia Ferrocarrilera, de Mazatlán, o llamando al teléfono: (669) 982-4991. O si lo prefieren, pueden confirmar su asistencia a través del correo electrónico: tfmaz@hotmail.com Si usted desea o necesita conocer más acerca del Seminario, por favor ingrese aquí, o vaya visite la página de EL SEMINARIO.

A todos nuestros hermanos servidores en Mazatlán, les damos las gracias por también aceptar el reto de colocarse en la posición para servir con humildad, reconociendo que el trabajo en conjunto no es otra cosa que la herramienta que Dios ha decidió utilizar para que Su Palabra sea injertada en nuestros corazones primeramente, así como en el corazón de cada uno de los estudiantes. Les bendecimos y declaramos que la victoria que ya es de Jesús sobre el mal que reina en este mundo, será manifiesta a través del testimonio que en cada uno de ustedes como servidores, nuestro Señor Todopoderoso manifestará durante el Seminario.

Al equipo de servidores de Puerto Vallarta que podremos apoyar a nuestros hermanos en esta ocasión, a través de este nuevo Seminario, Dios nos otorga la oportunidad de contribuir en una labor que tiene que ver específicamente con Su Voluntad y Propósito, y que más que satisfactorio, es un ministerio que primeramente nos confronta individualmente con temas en los que actualmente como varones, debemos permitir que el Espíritu Santo nos revele, exhorte, sane y transforme, prosperando nuestra alma y colocándonos en nueva posición para observar más conforme a la perspectiva de Dios, cada evento y situación en nuestra vida cotidiana. En segundo lugar, Dios nos esta brindando el privilegio de ser participes en la labor que El realiza directa y específicamente en los corazones de varones que reconocen sus errores y están dispuestos a ser desafiados para conocer Su perspectiva, y vivir a partir del seminario, conforme a ella en todo momento.

Vamos pues todos a trabajar en los negocios de nuestro Señor Jesús, y recordemos que:

“Debe Vivir el Padre para que Viva La Familia”!

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