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Durante mi devocional…

Amados hermanos, esta mañana durante mi devocional, Dios sensibilizó mi corazón para recordar, meditar y charlar con El acerca de Escuela para Padres, pidiéndole por cada uno de los varones graduados.

El tema de mi conversación con Dios fue que entre nosotros, muchas veces hemos hablado acerca de lo grande que es Dios así como Su gran poder, sin embargo —al menos por mi parte—, en más de una ocasión me he comportado como alguien que lo sabe, que lo cree, pero que también piensa que quizás por mis errores, fallas y pecados (aun genuinamente arrepentido), no soy digno de recibir una manifestación de Su grandeza en mi vida. Seguramente sigo atrapado en alguna cultura heredada.

Esta mañana a través de la lectura del libro de Job, he sido confrontado y desafiado —como un varón graduado—, a comprender claramente que para Dios no existe reto o problema más grande que El y Su poder. Para Dios no existe una severa enfermedad que El no pueda sanar si es Su Voluntad. No existe en toda la tierra un alma perdida que El no pueda encontrar y llevar a los pies de Jesús. No existe un daño tan grande en nuestra relación con nuestra esposa que El no pueda sanar y restaurar. No hay desorden o desfalco financiero que El no pueda solventar y ordenar (Jeremías 10:12). Usted y yo como graduados de EPP, somos llamados a comprender que esto es una realidad, así como a que con nuestra forma de conducirnos diariamente, seamos un claro y firme testimonio de que estamos convencidos de esto, especialmente cuando las cosas o circunstancias son o pudieran ser adversas.

Mi confianza es plena en Dios

Mi confianza es plena en Dios

Las caídas y tropiezos (en menor cantidad conforme Jesús crece en nosotros), serán parte de nuestro caminar, pero también la restauración de Dios en nuestras vidas y en nuestras relaciones matrimoniales y hogares, es tema primordial de Dios en y con nosotros. Por lo tanto, estoy convencido de que debemos ser varones que confiamos en que todo momento, El está obrando para nuestro favor y conforme a Su perspectiva (Hebreos 11:1-4).

Amado hermano… yo suplico a Dios porque usted y yo vivamos convencidos de que en todo momento, contexto, evento, situación o circunstancia —y aun sin nuestra ayuda—, si hemos sido genuinos en nuestro arrepentimiento y hemos hecho de Jesús nuestro Señor, Dios trabaja en nosotros y El completará Su obra en cada uno.

Durante el reciente seminario de la 3a. Generación de graduados en Acapulco (93 de Latinoamérica), los más de 30 servidores por supuesto que fuimos testigos del gran poder de Dios, pero más impactante ha sido, el nuevamente ser testigo de Su gran misericordia. Oh Señor cuán grande es tu misericordia que a pesar de nosotros mismos nos otorgas el privilegio de servirte, y al mismo tiempo, ser nuevamente reconciliados, sanados y restaurados en y por Cristo Jesús, para Tu honra y gloria.
Pido a Dios en el nombre de Jesús, que la vida de cada uno de nosotros los graduados, sea a partir de ahora, un reflejo de la misericordia, amor, compasión, orden, grandeza y poder de Dios. Que seamos ante nuestra familia, iglesia y comunidad, un claro testimonio de varones que anhelamos Su presencia más que sus bendiciones.

Damos gracias a Dios por cada uno de los nuevos graduados, así como por los servidores y su abrumador nivel de entrega y servicio para la obra del Espíritu Santo durante este seminario. Dios es extraordinariamente fascinante!

Seguimos en contacto y recuerde que… Debe Vivir el Padre para que Viva la Familia!

Jesús de Avila

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