Archivo mensual: febrero 2013

Y ahora… ¿qué sigue?

Dios!... y ahora que?

Dios!… y ahora que?

Para la mayoría de los que somos graduados (si no es que para todos), semanas o meses después del seminario, cuando parece que el cuerpo y  mente se enfrían, cuando la emoción ya no se percibe al borde de la piel –como cuando Dios nos está revelando que nos otorga una nueva oportunidad−, surge la siguiente pregunta crucial: Y ahora… ¿qué sigue?

Días después de completado el seminario, de manera repentina la mayoría nos damos cuenta de que la situación en el hogar, la relación con nuestras esposas, las circunstancias o contexto de nuestra vida, realmente no han cambiado!… de hecho, ahora que Dios nos ha quitado velos de los ojos, podemos observar que la situación es más crítica de lo que antes percibíamos. Claro que ya contamos con información vital que nos permite experimentar que la esperanza en Dios es también una realidad y a ella  nos debemos aferrar, pero, la verdad es que muchas veces (si no es que todas), al enfrentarnos a “lo mismo” en casa, y de manera específica con nuestras esposas, aunque no queremos y mucho menos lo provocamos, de nuevo respondemos como antes de asistir al Seminario. Si usted se identifica con esto de alguna forma, por favor siga leyendo.

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En verdad que no deseo cometer los mismos errores!

En un momento durante una conversación en el cual yo respondí a mi esposa con viejas y conocidas actitudes lastimosas, con gran frustración le preguntaba a Dios con voz alta: ¿Cómo es posible que teniendo clara la información necesaria y conociendo el origen de mis actitudes, así como la solución para que esto no lo vuelva a repetir, vuelvo a caer en patrones de conducta que manifiestan que pareciera que soy alguien que no ha entregado su vida a Cristo, y mucho menos ser alguien que completo e imparte el Seminario de Escuela para Padres?

Siendo un coordinador y participante activo en este ministerio, aceptar y compartir esto es vergonzoso, pero también estoy convencido de que es más que necesario, pues a través de consejerías a varones graduados, puedo confirmar que esto es un común denominador y es vital que hablemos al respecto entre varones.

¿Porque es que no podemos aplicar consistentemente lo que ya aprendimos en el Seminario de EPP, y muy especialmente cuando además de todo corazón lo deseamos hacer?

La respuesta contiene algo de complejidad porque son varios factores pasados y presentes (como aprendimos en el Seminario), que definitivamente influyen y seguirán influyendo en nuestra forma de apreciar y responder a situaciones específicas. Pero más allá de lo que está contribuyendo a que esto no cambie, existe un aspecto aprendido también en el Seminario, que si por lo menos lo recordáramos con frecuencia, podríamos prosperar grandemente en el proceso de “ser” convertidos en instrumentos de la bendición de Dios en nuestros hogares, iniciando con nuestras esposas, quienes deben ser las primeras en experimentar a Dios a través de “quienes ahora somos”, más de que es lo que estamos o no estamos haciendo.

En entrenamiento, recibiendo instruccion y practicando a traves de la repeticion

En entrenamiento, recibiendo instruccion y practicando a traves de la repeticion

El aspecto a recordar es que nuestra vida se asemeja a un partido de fut-bol, ¿lo recuerda?. Cuando iniciamos el Seminario nos colocan dentro de una cancha o campo de fut-bol, justo en el momento cuando escuchamos el silbatazo del árbitro indicando que el primer tiempo ha terminado. Vamos perdiendo por goleada y es tiempo de ir a los vestidores para recibir instrucciones específicas por parte de nuestro entrenador (Dios). Hasta aquí todo va muy bien, y de hecho después de recibir las primeras instrucciones muchos salimos a la cancha para iniciar el segundo tiempo aplicando con eficacia las nuevas órdenes, y de hecho algunos comenzamos a realizar anotaciones. Ahora estamos enfocados en seguir instrucciones para empatar y revertir el marcador.

Lo que sucede es que ahora, después de varias semanas, meses o años después del Seminario, por no recordar que estoy jugando para revertir el marcador, sigo jugando solo y como puedo, en lugar de ser alguien que asiste con regularidad a entrenamientos donde el entrenador (Dios), nos sigue dando instrucciones precisas para que podamos manifestar lo mejor de nuestras habilidades y talentos que El nos ha otorgado, y así seguir juganado con eficacia y marcando goles.

Entonces… ¿ahora que sigue?

ENTRENAMIENTO!… mismo que realizamos a través de reuniones, conferencias y talleres de SEGUIMIENTO!, donde además de seguir recibiendo instrucciones, practicamos y repetimos nuevos pases, desbordes, tácticas defensivas y jugadas, que nos permitirán primeramente en vivir enfocados en lo que es genuinamente importante, en vez de en lo que yo creo (o creemos) debe ser lo más importante.

Si no hay seguimiento (continuo entrenamiento), no hay crecimiento ni prosperidad. “Lo que sembramos, cosechamos” (Gálatas 6:6-10).

La diferencia en el campo de juego siempre la hace Dios en nosotros a través del entrenamiento. Mientras seamos graduados que invertimos tiempo, dinero y esfuerzo por y para entrenar, seremos varones que experimentemos como Dios nos convierte en los instrumentos de bendición que El quiere para nuestras familias primeramente.

Por favor recuerde que en EPP contamos con un programa de seguimiento que representa el entrenamiento necesario a recibir y practicar con regularidad. Este entrenamiento se imparte tanto a graduados o no. Este tipo de entrenamiento que se imparte a través de conferencias, talleres e implementación de reuniones de varones, esta a su alcance y puede solicitar información detallada enviando un mensaje a: correodejesus@hotmail.com

Por favor le suplico que si de alguna manera usted se ha identificado con lo que hemos expuesto en este articulo, nos haga el favor de dejar o enviarnos un comentario.

Que Dios prospere su alma,

Jesús de Avila

● Por favor recuerde que en caso de tener alguna pregunta o requerir apoyo de oración especifica, así como de consejería, estamos a sus órdenes a través del correo: correodejesus@hotmail.com

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